El muerto al pozo y el vivo al gozo


La efímera belleza de la vida demuestra cómo tu existencia está compuesta de múltiples momentos cargados de emociones y energía. Son estos momentos los que te permiten disfrutar cada segundo y trascender al mundo de los muertos anhelando regresar con los vivos.

Los mexicanos, a diferencia de otras culturas, reconocen el anhelo de los muertos, ya que es similar al sentimiento que invade y penetra en cada poro de los vivos, quienes extrañan con gran pesar a las personas que tanto amaron. Es por ello que cada 1 y 2 de noviembre celebran el Día de muertos con hermosas ofrendas.

En estas fechas, el camino de las almas que anhelan regresar al mundo de los vivos se ilumina en medio de la penumbra por la tenue luz de las velas, cuyo titileo reflejado en los pétalos del cempasúchil, asemeja el frágil palpitar de un corazón cuyo único deseo es ver una vez más a aquellos a quienes ama.

Para festejar este encuentro, en cada ofrenda se colocan exquisitos manjares tradicionales de la cocina mexicana, desde platillos complejos como el mole, dulces y bebidas típicas, hasta una gran variedad de frutos de temporada, lo que perfuma cada lugar con aromas en donde resaltan notas cítricas y dulces, creando una atmósfera de nostalgia y calidez que se aviva con los diferentes colores del papel picado y las flores.

Esta atmósfera la puedes percibir en cada lugar al que vayas y es que hasta el clima parece reconocer esta maravillosa tradición, pues el frío te invita a mantenerte en movimiento para embriagarte con la magnífica experiencia de disfrutar los diferentes festivales, desfiles y muestras de arte donde se representa todo el folclor mexicano relacionado al día de muertos.